sábado, 7 de julio de 2012

Mientras se calienta el agua

Tengo un hambre espantoso. Tengo un hambre tan feo, que no quiero mirarlo. 


Camuflo al hambre con mate. El mate sirve para todo, favorece la digestión, saca el hambre, endulza corazones acongojados. Cuando uno está acompañado, otorga la oportunidad para sentarse y charlar. En la soledad crónica, es un compañero.


Ahora mismo, el agüita se está calentando para el mate. Me da tiempo para escribir algo.


Recuerdo a mi viejo, que decía "El amor se trata de dar. La familia se trata de dar. Cuando estés dispuesto a dar todo, vas a estar preparado para el amor y para la familia". En mi adolescencia, creía que mi padre era un boludo, por andar diciendo pelotudeces así en voz alta.


Y ahora, ya está el agua para el mate.



Menu du jour: Mate cocido, y galletitas de agua con atún.
El agua se calienta con cocineta.


Detalle de las galletas en cuestión. Esto fue a la panza por mayo del 2012

jueves, 5 de julio de 2012

A propósito de una mirada

 -Madrina siempre me dijo, escucha tu corazón, desarrolla tu intuición, tu parte femenina. Y tenía razón, al final yo también pude descubrir en mí ese mismo don, esa habilidad de leer en los ojos y en el cuerpo, lo que pasa por la mente de las personas. Intuición, olfato, sentido común, llamalo como quieras.
   
  A veces, siento que puedo leer el a la gente, en el fondo de sus ojos. Ese brillo que muestran, la forma de buscar las miradas. Madrina me ha dicho que le presto mucha atención al color y al brillo, pero que el destino de las personas se ve en el contorno de los ojos. No entiendo aún como leer el destino, y me gustaría saber leerlo, para conocer más sobre los ojos almendrados que amo.

  Ahora mismo, me mirás así, como queriendo ocultar que te da curiosidad todo este tema. Es fácil de ver. ¿Conocés el dicho "los ojos son las ventanas del alma"?. La clave para ver el alma en los ojos, consiste en dejar que el corazón también vea a través de tus ojos. Una vez que se aprende a mirar con el corazón, es simple, lo importante es no dejar que el ego se meta en el medio. Hay que dejarlo ser, pero al costado, que no se trate de hacer cargo de todo, porque se mete en el medio y obstruye.

  Tranquila con esos ojos. ¿En serio? ¿A esta hora?...Bueno dale. Pero ponete gafas, no vaya a ser que te vean así por la calle. Yo también me pongo. Y acordate de que es un instante solamente. Pero antes, unos ejercicios para afinar la mirada:

Madres: Atenti con las pupilas dilatadas.
¿Qué piensas de esta persona?
¿Y de esta que opinás?
çç



 


Ahora sí, nos podemos ir.

martes, 3 de julio de 2012

LO QUE EL ASADO DEJÓ

  Como siempre, el hombre se levanta con hambre. No importa la cantidad que se haya metido a la boca la noche anterior. El hombre, se levanta, ya con mucho hambre. Como si no hubiera comido en años.

  Esta mañana, tiene un poco menos hambre que siempre. Algo le debe haber sucedido. Obviamente, tener menos hambre no es de gran importancia, porque de cualquier manera,  va a comer todo lo que pueda, lo más rápido que pueda, hasta que se sienta mal, y pueda así empezar el día. Si conoce a uno, lo sabe: así son los cagados de hambre.

  Mientras se termina el segundo sánguche de dulce de leche con chocolate y mate, mira a su alrededor y comienza a reflexionar. Hay muchos platos por lavar, el piso está sucio de barro. El perro no aparece por ningún lado, debe estar que no se puede mover.

  Por primera vez en el día, una sonrisa de satisfacción se dibuja en su cara: Ayer hubo asado en la casa.

  Sin pensarlo mucho, se pone a limpiar los platos llenos de grasa seca de anoche, y sigue recordando. A media tarde, Estaba preparándose un licuado vitamínico, cuando apareció un compadre, de sorpresa. La doña había preparado montañas de galletas caseras tipo cookies de chocolate, y venía a compartirlas. El gesto era inesperado, y prefirió no preguntar. Quizás estaba  la suegra en la casa, y se tuvo que escapar. Los amigos siempre se acuerdan de uno.

  Y desde allí, todo se dio naturalmente. Gracias a la magia del celular, en muy poco tiempo ya estaba todo organizado. Los chorizos tipo vascos que se iba a preparar para la cena, pasaron a ser la previa del asado. Carbón ya había de la otra vez, y antes de venir a la casa, los compadres iban a pasar por la carnicería. Lo prometieron: Se iban a poner las pilas, que la otra vez no habían comprado más que cortes de carne, y nada de achuras.

  Al loco que siempre anda de la croqueta, se le encomendó traer ensalada. Típico: Trajo demasiado tomate y papa –en promoción- pero ni una cebolla. Por suerte, la cocina del casero estaba stockeada, por lo que no hubo necesidad de salir nuevamente. La criolla violenta iba a salir con turbo, semillitas de girasol, lino y amapola, almendras, morroncitos, dos tipos de pimienta, pedacitos de queso gouda, aceite italiano.

  Ya todo estaba encaminado. La noche se estaba armando, la brasa casi a punto, y el compadre que dice: -Comete una galleta más boludo, que se enfrían. Obviamente, el hombre no iba a dejar que se enfriaran, y agarra dos. A la par que se deleitaba con la galleta chocolatosa, iba ubicando los chorizos sobre los costados de la parrilla.

  -¡No se puede creer! ¡Un tipo grande, y sigue siendo el mismo cagado de hambre bajonero hijo de mil puta! Las risas suben su volumen. El hombre se da cuenta que hablan de él y se da vuelta, un chorizo en una mano, un tenedor parrillero en la otra. No puede responder, porque tiene la boca demasiado pastosa de chocolate y avena. Los amigos ya conocen la tendencia del hombre a no reprimir su risa, y uno grita, experimentado
  -¡Cuidaaado! a la vez que se hace a un costado. Pero es demasiado tarde para que los demás reaccionen. El hombre no puede reprimirse, y su carcajada explota, enviando fragmentos de galleta a medio masticar a distancias mayores de dos metros. Por esos guiños de Dios, el único que las recibió, fue el que se hizo a un costado. Ese fue una de las risas más grandes del asado.

  En ese momento, el hombre se da cuenta que todavía debe seguir estando la segunda galleta en el recoveco dela parrilla, y la va a buscar. Está algo dura, pero todo bien. Ya los platos están secándose, y es tiempo de ponerse a limpiar el piso. Pero antes, se da cuenta de que, gracias a ser el dueño de la casa, los restos del asado han quedado en su poder.

  Abre la heladera, y la sonrisa que estaba adornando su cara por segunda vez en el día se torna al instante en un ceño tormentoso. La furia lo arrebata, y empieza a las puteadas. –No lo puedo creer, me los zarparon, la puta madre, ¡donde están! ¡La puta madre que me parió!

 Un instante después, vuelve la alegría a la casa. Recuerda que, previsor en su mentalidad de cagado de hambre, ha escondido el plato con los restos, en el ropero, para que nadie se los zarpe.

  El can está sentado, obediente, frente a la puerta cerrada del ropero. Ahora el hombre entiende por qué el perro no ha figurado en toda la mañana. Desliza la puerta del ropero, y por tercera vez en el día, se forma una sonrisa plena, y la cola batiente del perro busca confirmar lo evidente: El prealmuerzo está por venir.

viernes, 15 de junio de 2012

UNO A UNO

No tomar riesgos es para aburridos.
Uno, cuando está solo y tiene menos que perder, toma
más riesgos. Más que perder, lleva a una conducta más
conservadora.
Entonces, si te querés divertir, no te apegues a nada.
Liberate de todo. Y viva lo que viva

En cambio, si lo que querés es ser feliz,
mejor que elijas lo que se mantiene
vas a saber el sufrimiento de dejar de tener,
a saber extrañar, tantas cosas

Quién necesitás que te eche, esta vez?
si ya te has ido! Qué? Quién?
esto que ves es ilusión. Óptima.
Toca lo que toca. Touché.


Uno a uno. ¿Y el mundo?

Ha leído las noticias hoy, señor?
el puto mundo, cada vez peor, sabe?
Pero no me crea, vaya y fíjese.
Ya que está, ordéneme esos caos, quiere?



domingo, 20 de mayo de 2012

La Creación del Chapati


Antes de que hubiera internet, Dios creó al mundo.

El primer día pidió la luz, y por suerte se la dieron ese mismo día, porque la había pedido en latín, que es el idioma de la Creación. ”Salus amicum mei, Fiat lux” le dijo al muchacho de la luz. Y así, Dios tuvo luz.
Y de esta manera, estuvo como una semana con todos los trámites para poner en marcha el mundo.  Que el agua, que los animales, que los árboles, y que todas esas cosas y cositas. Se sabe, crear el mundo es un trabajo muy pesado.

Con tantas cosas para hacer, Dios se la pasaba tomando mate, pero no tenía tiempo para comer.

El sexto día, cansado de tomar el mismo mate lavado, le reclamó a su señora la Pacha, que le hiciera alguna picada rápida, porque estaba cansado de tanto mate y mate, que ya le estaba cayendo mal a la panza, y todavía no había creado ni el carboncito ni el pañal.

La Pacha se le quedó mirando, sin saber qué responder. Toda esa semanita, Dios había estado contento con su mate. Aparte ella no sabía qué otra cosa hacerle.

Dios, que todo lo sabe, supo el pensamiento de la Pachita, y decidió seguir con la Creación de todas las cosas un día más, al transmitirle vía Verbo la auténtica receta del Chapati-pizza. Y el sexto día, con una sonrisa benevolente y algo pícara también, Dios le transmitió la siguiente receta:

Harina integral para tener contento al estómago.

Sal

Agua

Aceite

Avena o Semillitas de sésamo para tener contenta a la Pacha

Se mezclan los ingredientes para lograr una masa seca, que se divide en bollos. Cada bollo se aplana. Con esto, se crea el Chapati.

Cada chapati se cocina en sartén. Una vez que se da vuelta, se le añaden tiras de queso, tomate en rodajas y orégano.

Dios comió sus chapatipizzas, y siguió creando. Ese día, gracias a la energía renovadora del chapati, creó a la mujer, y para que no estuviera tranquila y tuviera una razón para vivir, amar y especialmente para renegar, creó al hombre.

Esa noche, gracias a la energía extra del Chapati, la Pacha tuvo el castigo que había venido reclamando toda la semana. Y al otro día, Dios y la Pacha se quedaron remoloneando en la cama hasta tarde.

El chiste de la discusión entre los órganos del cuerpo


Nos sigue haciendo reir el chiste de la discusión entre los órganos del cuerpo:

Resulta que se ponen a discutir entre los órganos del cuerpo, porque cada uno es el que dice ser el que manda, el capo, de los órganos del cuerpo.

Primero habla el corazón. Habla acompasadamente: -Yo soy el que mando la sangre que todos los órganos necesitan para realizar sus funciones. Latido a latido les llevo vida a todos, yo soy el que manda de los órganos.

Luego toma la palabra el cerebro, y dice: -Yo soy el que manda de todos los órganos, porque les doy las órdenes al resto del cuerpo. Yo pienso, soy

Todos los órganos tenían sus razones para decir que eran los que mandaban en el cuerpo.

Intervino la conciencia. Sin mí no podrían estar. Todos los órganos la miraron, y se rieron al unísono. Si en algo estaban de acuerdo, era en que la conciencia no era dueña ni de sí misma.

Finalmente, habla el estómago, que terció: -Acá mando yo. Yo soy la central de energía de los órganos, sin mi trabajo el corazón no tendría fuerzas para latir, ni el cerebro para pensar.

Por un momento, se detuvo el murmullo del cuerpo, y todos los órganos reflexionaron  que sin energía, ninguno de ellos podría funcionar. Este silencio empezaba a definir al estómago como el que auténticamente mandaba entre los órganos, cuando desde el fondo se sintió una voz carrasposa, que protestaba en contra.

Todos los órganos se habían olvidado de él. Lo miraron: Era el ano, que torpedea el silencio, convencido:

-El que manda entre los órganos soy yo.

Los órganos rieron estrepitosamente. El ano, con lo tímido que puede llegar a ser, no había llegado a explicar sus razones. Las risas de todos los otros órganos lo ofendieron, y decidió mostrarles a todos por qué es que él es el que manda del cuerpo. Se puso en acción en ese mismo momento, frunciéndose tan fuerte como nunca lo había hecho antes.

Dos días después, el cerebro ya no podía pensar y estaba muy enfadado con todos, el corazón latía con dificultad, y el estómago ya no podía digerir. Todos los órganos finalmente se rindieron y tuvieron que aceptar al ano, como verdadero jefe de los órganos.

La indigestión


Ya estaban en la salita de espera del médico, y él seguía insistiendo, entre retortijones de sus intestinos:
-¡Que no tengo nada! ¡Tengo algo de gases, nada más! Vamos a casa, ya siento que se me pasa. En el camino compramos unas salchipapas y se me va seguro.

La compañera estaba a punto de abandonar por cansancio, y volver a casa con el pedorriento. En cualquier caso, siempre podía excluirlo del lecho matrimonial, para dejarlo que se desinfle como cámara pinchada al sol, hasta que empiece a estar bien de vuelta. Ella sabía, no era la primera vez que el cagado de hambre de su marido comía basura de la calle en exceso, y luego estaba de la panza por un par de días. Ya se le iba a pasar.
Entre una cosa y otra, rápidamente entraron al consultorio. Ella siguió explicándole al médico: -Pero esta vez es algo distinto, él cada tanto se indigesta, pero nunca llega a vomitar. Anoche, cuando me levanté a abrir la ventana para que se respire el cuarto, la bolsa de pedos – mi marido -  había levantado fiebre.

 Al escuchar algo de pedos, el hombre salió de su sopor y reaccionó, terco: – Hoy me tuve que tomar el día en el trabajo por este dolor de barriga. Es que estuve comiendo picante de maní con sidra hace dos noches, y me fermentó fuerte.

El médico, que sabe que los pacientes siempre mienten en frente de sus esposas, hizo oídos sordos y comenzó a examinarlo. Cuando el médico la midió, la fiebre no había bajado.
El diagnóstico, luego de un análisis de sangre, fue terminante: -Señor, usted ha comido comida en mal estado, infectada por la bacteria E. Coli.

-¿¡Viste negra, que era colitis!? Comentó, ganador, el polípedo. La señora, acostumbrada a las gansadas de su marido, optó por ignorarlo, y mirar al doctor con extrañeza.

El médico, entonces, tuvo que ser lo más didáctico posible: Señor, usted está podrido por adentro. Tiene por delante, dos semanas turbias de gases insistentes y cólicos. Gracias a los cuidados de su esposa, que le va a administrar la medicina junto con una dieta especial, saldrá luego adelante.